La esfera dio una vuelta completa y de pronto los lugares comunes se volvieron algo totalmente distinto. Las respuestas ya no están afuera, adentro todo está en calma. Yo duermo en el quicio de la puerta, ese no-territorio donde reina la incertidumbre, gran maestra donde las haya. A veces logro descansar, a veces me como las uñas tratando de acelerar la llegada del futuro. Puede que esto sea renacer, pero no lo sabré hasta pasado mañana.